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| Fútbol |
| El Rácing saca un punto pero aumenta su racha sin ganar |
| El equipo cántabro mejoró en la segunda mitad |
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EFE. Zaragoza
El Rácing de Santander y el Real Zaragoza aumentaron su racha sin ganar tras empatar en La Romareda hasta los cinco partidos, en un encuentro en el que el conjunto maño demostró su falta de acierto rematador que acabó pagando finalmente contra un equipo cántabro que mejoró en la segunda mitad y aprovechó mejor sus opciones de marcar. El Zaragoza pagó su falta de definición frente a un Rácing que sólo en la segunda parte despertó y que arrancó un punto que mantiene su buena racha lejos de su estadio, pero que no le ayuda a dar el salto necesario para alejarse de la zona peligrosa de la clasificación, tal y como le ocurre al equipo aragonés.
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Cinco novedades presentó la alineación del Rácing con respecto a la última jornada liguera que le enfrentó al Atlético de Madrid: los obligados por las lesiones de Samuel y Casquero más los de Ayoze, Antoñito y Aganzo por decisión técnica. Ocuparon sus puestos, respectivamente, Oriol, Matabuena, Neru, Melo y Juanjo.
Esta pequeña revolución no sirvió para mejorar el rendimiento del equipo ya que en la primera parte el Rácing tuvo una sola oportunidad, en una falta que se estrelló en la barrera zaragocista, mientras que en defensa dio demasiadas opciones a los maños que casi pudieron haber dejado la contienda sentenciada de no mediar la espléndida actuación de Dudú Aouate.
El encuentro comenzó con mucho ritmo y dos equipos con planteamientos muy diferentes: el local presionaba con fuerza a un Rácing que buscaba con balones largos salir a la contra.
Sin embargo, poco a poco y gracias a que el Zaragoza cedió algo en su empuje inicial, el conjunto de Manolo Preciado adelantó su línea defensiva, y con ella al resto del equipo intentando mantener lejos de su portería la zona de creación maña, pero el planteamiento fue superado por un rival que manejando el balón con soltura llegaba con claridad a los dominios del "Trofeo Zamora" de la liga española, Dudú Aouate.
El cancerbero israelí tuvo un cuarto de hora inicial providencial pues protagonizó tres acciones que evitaron que su equipo viera perforada su portería, en dos de ellas en sendos mano a mano con Oscar (minuto 4) y Diego Milito (minuto 15) de los que salió vencedor y también, entre ambas oportunidades anteriores, en un potente y lejano lanzamiento de falta de Leonardo Ponzio que desvió con bastantes apuros.
A partir de ahí las lesiones de varios jugadores y la figura del colegiado le quitaron el protagonismo al fútbol.
El conjunto maño comenzó a perder el norte con varias decisiones de Megía Dávila y entre los jugadores locales y en la grada comenzó a surgir el fantasma del arbitraje del Camp Nou.
Equipo y público pasaron por una fase de desquiciamiento que aprovechó el conjunto norteño para vivir sus momentos más plácidos, entre los minutos 15 y 30, pues todo eran protestas entre los propietarios del terreno, tanto sobre el césped como en el graderío.
Sin embargo, cuando parecía que el conjunto de Manolo Preciado tenía más controlado el juego ante la falta de tranquilidad local apareció la figura del brasileño "Savio" Bortolini que, cambiado de banda, envió un preciso centro sobre Diego Milito que este peinó de cabeza a la red ante un Aouate que, viendo la imposibilidad de llegar a tocarlo, lo siguió con la mirada.
El gol tuvo un efecto balsámico para el Real Zaragoza y el contrario para el equipo de El Sardinero que, en los últimos minutos, sufrió ante un enemigo que jugaba con celeridad y al primer toque ante el desconcierto de los visitantes que habían separado excesivamente sus líneas con respecto al inicio del encuentro.
Tras el descanso el juego del equipo cántabro adquirió un mayor protagonismo en ataque gracias a los cambios que efectuó Preciado, y pasó de los lanzamientos largos en un principio a un mayor toque y control, pero dejó muchos espacios y, a la contra en superioridad numérica, el Zaragoza tuvo dos opciones para haber marcado el segundo.
Esto no fue así y un recién ingresado en el campo David Aganzo avisó de que el Racing estaba vivo en el minuto 62 en un mano a mano que le ganó César para certificarlo nueve minutos después con el tanto de la igualada, resultado que ya no se movería por la incapacidad de unos y otros.
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