Fernando Jáuregui publica “Quemados”, un ensayo sobre la España actual
En su nueva obra, Jáuregui combina experiencia, memoria y análisis para abordar los retos políticos y sociales del país
El periodista y escritor santanderino Fernando Jáuregui regresa al primer plano del debate público con la publicación de “Quemados” (Almazura), un ensayo en el que radiografía una España desgastada, crispada y desorientada, tanto en su dimensión política como social.
En la obra, Jáuregui advierte de una “quemazón” literal y metafórica que atraviesa el país y que, a su juicio, afecta especialmente a las nuevas generaciones. En este sentido, expresa su preocupación por el futuro institucional al señalar que le “preocuparía muchísimo” que se “quemase” Leonor I, a quien define como un “agarre de futuro y continuidad”.
Desde esta perspectiva, el autor sitúa el foco en una sociedad que —según sostiene— está dejando a los jóvenes un país “mal pavimentado”, más preocupado por el corto plazo político que por los retos estructurales del futuro.
“Quemados”: un ensayo sobre la crisis política y social en España
En “Quemados”, Fernando Jáuregui construye un relato que combina experiencia personal, análisis político y reflexión social, con una tesis clara: España funciona mal.
El autor denuncia una ciudadanía “bastante alienada”, atrapada entre la rutina cotidiana y una creciente sensación de frustración ante la falta de respuestas institucionales. A su juicio, esta situación se agrava por la “inveracidad” de los poderes públicos y la proliferación de discursos que erosionan la confianza democrática.
Uno de los aspectos que más le inquieta es la percepción de los jóvenes. Jáuregui considera preocupante que una parte significativa de la población joven mantenga visiones distorsionadas del pasado, lo que interpreta como un síntoma de déficit pedagógico en la memoria democrática.
“Hay que hacer una labor de ejemplo”, sostiene, criticando lo que considera iniciativas simbólicas sin impacto real, como algunas conmemoraciones institucionales.
El incendio personal que origina “Quemados”
El origen inmediato del libro está en un episodio traumático: el incendio que arrasó su vivienda en Tres Cantos (Madrid) el pasado verano.
El fuego destruyó parte de su propiedad, incluyendo jardines, árboles, un seto de tres décadas y diversas infraestructuras, y sus efectos aún persisten en un proceso de reconstrucción que continúa meses después.
A partir de esta experiencia, Jáuregui establece un paralelismo entre los incendios físicos y los “incendios morales” que, en su opinión, afectan a la sociedad española.
El periodista critica la respuesta institucional ante las catástrofes, denunciando la falta de atención a los afectados y la tendencia de las administraciones a trasladarse responsabilidades entre sí.
Recuerda, además, que durante el pasado verano se quemó cerca del 1% del territorio nacional, especialmente en zonas de la llamada España vaciada, lo que, a su juicio, evidencia la fragilidad estructural del sistema de gestión.
Cambio climático e incendios: una amenaza creciente
En el plano medioambiental, Jáuregui mantiene una postura clara: el cambio climático es un hecho que agravará la intensidad y frecuencia de los incendios.
Advierte de que un nuevo verano con condiciones similares al anterior “no sería soportable”, no solo por el impacto ecológico, sino también por sus consecuencias sociales y económicas.
Asimismo, apunta a un fenómeno de mayor alcance: las migraciones climáticas, que podrían intensificarse en las próximas décadas, desplazando población hacia zonas más templadas.
Una sociedad “quemada”: política, desafección y mentira
Más allá de lo físico, el autor insiste en que España vive un proceso de “quemazón cívica”, caracterizado por la desafección, la desconfianza y la polarización.
Denuncia la existencia de una “mentira oficial” y la proliferación de mensajes contradictorios que deterioran la credibilidad institucional. En este contexto, sostiene que el país ofrece a sus ciudadanos una atención inferior a la que merecen, especialmente en el ámbito asistencial.
Jáuregui conecta esta situación con el espíritu del 15M, recordando aquel estallido de indignación social como un momento de esperanza que, sin embargo, “quedó en nada”.
Hoy, advierte, existen más motivos para la indignación que entonces, y no descarta que ese malestar latente pueda transformarse en una reacción más activa.
El riesgo de una nueva indignación canalizada por la extrema derecha
Uno de los puntos más delicados del análisis de Jáuregui es su advertencia sobre el posible rumbo de un nuevo ciclo de protesta social.
El autor teme que, a diferencia de lo ocurrido con el 15M, una eventual explosión de descontento pueda ser capitalizada por la extrema derecha, en un contexto de creciente polarización ideológica.
Por ello, rechaza lo que denomina “revoluciones de contenedor quemado” y aboga por una transformación más profunda: una “revolución en las mentes” basada en la regeneración democrática.
Regeneración democrática: propuestas frente a la crisis
En “Quemados”, Jáuregui plantea una serie de medidas orientadas a la regeneración del sistema político:
- Limitación de mandatos
- Cooperación obligada entre Gobierno y oposición en asuntos de Estado
- Refuerzo del papel del Parlamento
- Superación de lo que denomina “política testicular”
El autor lamenta especialmente la desaparición del centro político, desde la UCD hasta formaciones más recientes, y considera imprescindible recuperar un espacio que permita mayorías moderadas y estables, al estilo de otros países europeos.
En este sentido, defiende el voto crítico y reflexivo frente al voto impulsivo, como herramienta para orientar el comportamiento de los partidos políticos.
Sociedad civil y cultura de la protesta
Jáuregui también pone el acento en la necesidad de fortalecer la sociedad civil, a la que considera insuficientemente organizada.
Critica que en España se protesta más en el ámbito privado que en espacios públicos estructurados, y reivindica una actitud más activa y comprometida.
En esta línea, recoge el consejo del geriatra Pedro Ribera:
“Para llegar bien a mayor hay que beber agua, mantenerse activo física y mentalmente y protestar”.
Trump, Sánchez y el contexto internacional
En el plano internacional, el autor se muestra especialmente crítico con el expresidente estadounidense Donald Trump, al que define como el “mayor pirómano universal”, tanto por su discurso como por su estrategia política.
En contraste, considera que el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, no encaja en esa categoría, aunque sí le reprocha su tendencia a “construir muros”, algo que, en su opinión, resulta contraproducente en el actual contexto político.
El papel del periodismo: entre la crisis y el heroísmo
Jáuregui dedica también espacio a reflexionar sobre el estado del periodismo, que, según afirma, se está “muriendo a chorros”, en parte debido al impacto de las redes sociales y la superficialidad informativa.
Sin embargo, reivindica el trabajo de aquellos profesionales que continúan investigando y publicando informaciones relevantes pese a las presiones, calificando su labor de “heroica”.
Un manifiesto contra los “incendios” de España
El libro se cierra con un decálogo que funciona como un manifiesto para evitar lo que el autor denomina “incendios físicos y morales”, así como la acción de “incendiarios” y otros actores que deterioran la vida pública.
Jáuregui confía en que su obra contribuya, aunque sea modestamente, a mejorar la calidad democrática y a prevenir nuevas crisis.
Una advertencia con mirada de futuro
“Empieza a haber calor ya. Y esto hay que pensarlo”, concluye el autor, en una frase que resume el espíritu de “Quemados”: una advertencia sobre los riesgos presentes y una llamada a actuar antes de que sea demasiado tarde.
En un momento de incertidumbre política, social y climática, el ensayo de Fernando Jáuregui se plantea como una reflexión urgente sobre el rumbo de España y sobre la necesidad de reconstruir sus cimientos democráticos.