La guerra sube el IPC y el Gobierno llega tarde

Impacto global, respuesta a cámara lenta
Impacto global, respuesta a cámara lenta

Los efectos económicos de la guerra en Irán ya han comenzado a sentirse en los bolsillos de los ciudadanos, y todo apunta a que lo peor aún está por llegar. La reacción del Gobierno fue tardía. Tuvieron que pasar tres semanas desde el inicio del conflicto hasta la aprobación de un paquete de medidas para amortiguar el golpe, un plazo excesivo dada la rapidez con la que los mercados trasladan las tensiones internacionales a los precios.

Durante las primeras dos semanas, el recién nombrado vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, optó por un mensaje de calma. Aseguró que la situación estaba siendo monitorizada y descartó cualquier rebaja fiscal inmediata. Apenas siete días después, y con la presión creciente de los datos, el Ejecutivo rectificó y aprobó un conjunto de medidas fiscales que el Congreso convalidó el pasado jueves.

Sin embargo, el paquete ha resultado insuficiente. El indicador adelantado del IPC de marzo refleja una subida hasta el 3,3%, un punto más que el mes anterior. Según algunas fuentes, el dato podría haber sido aún peor, lo que “animó” al Gobierno a reducir impuestos sobre combustibles y electricidad, sectores especialmente sensibles al encarecimiento energético, pese a que hasta hace poco esa vía se consideraba poco menos que heterodoxa.

Las previsiones no invitan al optimismo. El Banco de España contempla escenarios en los que la inflación podría alcanzar el 6%, mientras se anticipa una desaceleración del crecimiento. En este contexto, medidas como la deflactación del IRPF habrían supuesto un alivio directo para los contribuyentes. No se ha hecho. Mientras tanto, Hacienda ha seguido recaudando con normalidad en estas semanas críticas, acumulando ingresos en un entorno de fuerte presión sobre familias y empresas.

Conviene recordar que el año pasado la recaudación fiscal alcanzó el récord de 300.000 millones de euros, lo que reabre el debate sobre la suficiencia del llamado “escudo social”.

Con la llegada de un nuevo ministro al frente de Hacienda, veremos si se abre una nueva etapa o si todo seguirá condicionado por el interés político del presidente del Gobierno. Con presupuestos —tras tres años de prórrogas— podrían impulsarse reformas más profundas, como la deflactación del IRPF o la exención de IVA para autónomos con ingresos inferiores a 85.000 euros, medida avalada en dos ocasiones por el Congreso.

La evolución del conflicto en Oriente Próximo será determinante. De momento, la incertidumbre marca el rumbo. Y sus efectos se notan cada día en el ticket de la compra y en la factura energética.

 

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