Montero, de supervicepresidenta a candidata sin mando
María Jesús alardeaba de ser la mujer con mayor poder en la historia democrática. Su vicepresidencia, al igual que la de Soraya Sáenz de Santamaría o la de María Teresa Fernández de la Vega, manejaba importantes áreas de poder en Moncloa.
Ahora es una simple candidata a la Junta de Andalucía, con escasas posibilidades de volver al mando. Si sigue la estela de su colega Pilar Alegría en Aragón, vivirá cómodamente en Sevilla como diputada andaluza y con tiempo libre. A uno de sus sucesores le ha dejado el “marrón” de unos presupuestos sin aprobar.
Los ciudadanos tendremos la ocasión de contemplar en el escaño, junto a Pedro Sánchez, a un templado Carlos Cuerpo, de gesto y talante más sobrios. Sus intervenciones no llevarán el sesgo partidista y exuberante de su predecesora.
El responsable de Economía ha sido siempre un político dialogante, capaz de mantener lazos a derecha e izquierda, pese a las críticas de Yolanda Díaz, otra figura en retirada. En tiempos convulsos, con una guerra en Irán que amenaza con llevar la inflación cerca del seis por ciento, se antojan imprescindibles el conocimiento técnico y la templanza para manejar las finanzas del Estado.
Su toma de posesión, junto a Arcadi España, fue una demostración de talante tranquilo y apuesta por el medio plazo. Subrayó también la dimensión social de su proyecto, recordando incluso a su abuelo para insistir en que el crecimiento alcance a las nuevas generaciones.
Curiosamente, pese al clima de crispación constante, la oposición apenas alzó la voz contra los nuevos nombramientos. Incluso el PNV calificó a Arcadi España como “persona clave” en la colaboración entre el Estado y las comunidades autónomas. En el Govern balear del PP admiten que con Carlos Cuerpo les puede “ir mejor”. Lo nunca visto en esta legislatura.
Preservar el crecimiento económico es la clave para sostener el Estado del bienestar en plena crisis energética y de abastecimiento. Más vale tener al frente a un experto con buenos contactos en la UE, especialmente con un Trump en la Casa Blanca empeñado en tensionar a sus antiguos aliados.
Vienen tiempos difíciles y los departamentos clave no pueden estar en manos de perfiles improvisados como los que acompañaron a Sánchez en el Peugeot 407 con el que recuperó el poder. Incluso a María Jesús Montero el cargo le venía grande. Ahora, al menos, tendrá más tiempo.